Se trata de una obra política, filosófica
y sociológica que describe una nueva era de la Historia que,
a juicio del autor, se inicia con el capitalismo global, a fines del
siglo XX. El libro, que comienza con un repaso de la concepción
cíclica de la Historia según el pensamiento de la Antigüedad
griega y oriental, propone tesis originales, como la inexistencia
de un verdadero capitalismo y de una real división del poder
antes de la globalización, el desplazamiento de la democracia
de la Revolución Francesa -con su esquema de poder concentrado
en el Estado- y su reemplazo por una nueva democracia cuya esencia
es el fraccionamiento del poder y la participación formal o
informal de diversos actores en el gobierno.
Esos actores son los inversores, los medios de comunicación,
las organizaciones no gubernamentales, los organismos internacionales
y, por primera vez, el ciudadano.
El ensayo contiene un capítulo dedicado a los Estados Unidos,
en el que el autor expone causas sociológicas y morales del
liderazgo de ese país respecto de la nueva transformación
histórica. Continúa un capítulo dedicado a las
relaciones entre religión y capitalismo, en el que se refutan
las tesis que proponen la incompatibilidad entre el catolicismo y
el desarrollo capitalista.
La obra finaliza con una advertencia sobre la droga y el lavado de
dinero como fenómeno destructor del capitalismo y de su era,
si los responsables no se abocan a la restauración de la familia
y de la lealtad dentro de la empresa.
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